Atraídos por la llamada del Señor

Atraídos por la llamada del Señor, acudimos contritos de dolor a la Semana Santa.
Algo nos dice en nuestro interior que debemos compartir las penas, la pena del Señor y las mujeres, entre ellas la Magdalena.
La emoción nos embarga ante las expresiones de dolor de las imágenes. Quisiéramos reparar la miserable acción del pueblo de Israel enfurecido contra el Inocente cuando la razón de la rabia era los romanos.
Nosotros, en nuestro pueblo, a miles de Kms. de donde sucedieron los hechos, dos mil años después del acontecimiento, con una amalgama de datos en la cabeza, sólo nos queda un dolor incomprensible, cada año, en estos días.
¿Por qué somos tan crueles unos con otros, que sólo en estos días compartimos el mismo sentimiento (España)?
¿Por qué somos tan indiferentes con el Señor dándole la espalda otra vez, cada año, nada más pasar la Semana Santa?
El Señor nos ha perdonado, ha cargado con nuestras culpas, por eso se dejó matar, pero hoy ya es un día de luz, ha resucitado y vive junto a nosotros.
El Señor aunque agradece nuestro duelo en estos días pasados, quiere que le conozcamos mejor, que le aceptemos en nuestra vida cotidiana, que sigamos hablándole y pidiendo cosas, sólo El tiene poder para ayudarnos en nuestras aflicciones. Pero también quiere que le hablemos en nuestros momentos de alegría, también quiere compartir nuestro gozo: nuestros cumpleaños, las reuniones con los amigos/as, nuestro noviazgo, (muchas veces el Señor propicia los primeros o primer encuentro con la persona que será la madre de nuestros hijos). Hablémosle el día de nuestra boda, cuando nos brota la felicidad por todos los poros de la piel; en el discurrir de nuestro matrimonio, cuando los días se hacen eternos pensando en la amada/o; en el nacimiento de nuestro primer hijo, su bautizo, su primera comunión, su boda… La vida está llena de ensoñación y de realidades felices en las que debemos tener presente al Señor.
Sabemos que no todo es alegría, que también en la vida hay dificultades: en el trabajo, la enfermedad, la vejez de nuestros padres, las muertes de seres queridos, la incomprensión, los malos entendidos… Pidamos apoyo al Señor y El nos dará clarividencia para salir del problema o fortaleza para soportarlo. A veces las dificultades se evitan sorteándolas, suprimiendo algún hábito nocivo y traicionero, otras veces hay que enfrentarse a los problemas cara a cara y sufrirlos como el Señor hizo: se evadió cuando aún no había llegada la hora, pero cuando llegó la hora dijo “aquí estoy”. ¿A quién buscáis? – A Jesús el nazareno. Yo soy contestó. Llevadme a mí pero dejad a estos (se cumplió lo que dijo el profeta: No he perdido a ninguno de los que me diste).
Todo planificado, todo medido con la ayuda del Padre. Así lo podemos tener nosotros, con la ayuda del Hijo, todo guiado de su mano, y la vida sería más plena, aún en la adversidad sería uno victorioso, aún en el pecado sería uno libre, basta contar con Él, para ser limpio y libre.
El Señor es maravilloso, todas las respuestas están en Él. Que eres amigo de Él, te dice: Me voy a preparar las moradas, adonde yo voy quiero que también estéis vosotros mis amigos. Tiene una palabra de aliento para cada momento de la vida.
¿Y dónde o como saber lo que quiere el Señor de nosotros o más especial y personal, lo que quiere de mí? Acudiendo al Nuevo Testamento, los cuatro Evangelios narrados con la ayuda del Espíritu Santo, o lo que es igual, narrados con inspiración divina, no por ello ausente de realidades, vivencias, experiencias vividas con los que comieron con Él, antes y después de resucitado, y no era un fantasma, seguía teniendo carne y hueso y comió una tercera vez con sus discípulos y así hasta cuarenta. Los que tengan dudas de si murió o no, que le pregunten al romano que después de muerto le traspasó el pecho con una lanza. Jesús había muerto y al tercer día resucitó como Lázaro, uno para una vida terrena y Jesús para una vida gloriosa, periodo en el que toda rodilla se doblará ante el Señor y toda boca proclamará Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre. Y llegará el día en que el mal será puesto de estrado bajo los pies del Señor. Todas estas cosas nos las dejó dichas el Señor y se han escrito para nuestro conocimiento y para que en ellas busquemos nuestra salvación. En el Nuevo Testamento está todo recogido.
Queridos amigos, aunque sólo sea por el amor que nos tiene Jesús aceptémosle como amigo, como hermano, y a Dios Padre como Padre amoroso, protector y misericordioso, que nos espera como el padre del hijo pródigo esperaba todos los días a su hijo hasta que volvió, así nos espera el Padre, con los brazos abiertos, para llenarnos de amor hacia Él y a toda su obra.
La vida sigue en Campanario, pueblos de nuestra querida Extremadura y pueblos de España, que con toda la diversidad todos tenemos grandes afinidades, a todos nos envuelve el misterio de la vida y el misterio de la muerte, por donde todos tenemos que pasar sin remisión; todos tenemos pelos en los sobacos y en los genitales donde más sudoración se produce y como consecuencia de estos pelos no se irritan estas zonas por motivo del sudor, esta es otra de la multitud de perfecciones de los organismos pluricelulares, que nadie más puede hacer si no es Dios nuestro creador.
Contribuyamos con Dios a elevar esa perfección respetando y amando su obra, buscando siempre el bien común fuera de rancios egoísmos y que la alegría del Resucitado no nos abandone nunca. Y como estamos en la semana de la alegría, proyectémosla al resto de semanas del año; defendamos la unidad de España es todas sus regiones, defendamos la familia como núcleo de gran comunidad y defendamos la vida desde su concepción. Ese organismo complejo que empieza a desarrollarse en el vientre materno, otro día puede ser el descubridor de la fuente de alimentos que quite el hambre del mundo. Quien sabe lo que nos deparará la vida en manos del Señor. Cultivemos el amor que se genera en el seno familiar y hagámoslo extensivo al resto de la comunidad y no habrá enfermedad que acabe con nosotros, todo el mal será descubierto y vencido, así transformaremos este mundo y disfrutaremos antes de lo previsto de las mieles del cielo. En Campanario sabemos de eso, basta conocer la Jira, San Valentín, las ferias de Abril y de Agosto y como broche la conmemoración de la Coronación de la Virgen; unidad envidiable de un pueblo dolido por la enfermedad y la muerte, pero en sus fiestas, renace y empuja a sus retoños a que sientan las vibraciones de la vida, de la juventud, de la amistad, y que cuando llegue la decrepitud y siempre de la mano de nuestra Patrona y nuestro Señor Jesús, tengamos una vejez gozosa rodeados de la familia.
Diego Levita
Pascua del Señor – Campanario 2016

Un año más estamos viviendo la Santa tradición

Un año más estamos viviendo la Santa tradición de nuestros mayores, la venerable costumbre de acompañar a las imágenes en el recorrido establecido por los responsables de las cofradías, bajo acuerdo unánime con la Iglesia y el equipo de gobierno municipal.
Se viven momentos de intensa emoción cuando vemos esa unidad tan grande entre nazarenos, costaleros y capataz, imprimiendo, en conjunto con la imagen, una expresión viva cargada de sentimientos.
La historia, en su aspecto trascendente tiene un impacto en el ser humano que no podemos desprendernos de él aunque queramos. Todas las familias viven cerca de la muerte, y la muerte sigue cargada de misterio que la ciencia aún no ha sabido desvelar. No todos mueren de muerte natural a los ochenta o noventa años, sigue habiendo muertes súbitas que no tienen explicación. Este misterio de la vida y de la muerte en cada casa, no es nada comparable con la muerte de Cristo. Cristo, mitad Dios y mitad hombre, nació para morir, pero no en la cama como la mayoría de los humanos, sino de la forma más cruenta e indignante, torturado hasta la extenuación, desangrado y atravesado el pecho por una lanza. Un hombre que se deja matar por amor a la humanidad. Un Dios Hijo, que decide aceptar la muerte que le impone el Padre para redimirnos del pecado y podernos regalar la salvación; deberíamos aceptar ser limpios. Y no podemos decir que esa salvación o condenación está muy lejana, todos podemos contar a familiares que se han ido, con los dedos de las manos y nos faltan dedos; más de uno de nosotros hemos dicho en algún momento: bebamos y comamos que el futuro no está seguro, y es cierto, no está seguro, mañana muchos en España no verán la luz de un nuevo día.
Este misterio de la muerte, acerca a la gente a la cruz de Cristo y a nuestra propia cruz. Ya lo dijo Cristo: “coge tu cruz y sígueme”. Acepta las dificultades que surgen en el crecimiento personal, en el batallar de la vida. “El que quiera salvar su vida la perderá y el que la pierda por el Evangelio la ganará”, esto también lo dijo Cristo. En este caso la cruz es un símbolo, es amor, es entrega, es defensa de la verdad, es camino de purificación. La cruz no es un vulgar madero asesino, no es un látigo torturador, no es una pistola que hiera o mate. La cruz es comprensión y perdón, es comunión con Cristo, con el Rey de la vida, con el que venció a la muerte por no sublevarse ante el dolor, por ser obediente al Padre, por ser sencillo y humilde de corazón.
No perdemos nada por acercarnos a todo aquello que represente a las Divinidades: Padre, Hijo, y Espíritu Santo; y la Santísima Virgen, Inmaculada Concepción, Ser obediente también en extremo. Tenemos mucho que aprender del mensaje que nos legaron: Sagradas Escrituras.
Rechacemos todo signo de ruptura con la Iglesia, todo signo de burla de la Semana Santa, toda infravaloración de las Sagradas Escrituras. Busquemos la concordia y la amistad. No nos avergoncemos de llorar ante una imagen de Jesús sangrante, ante una Virgen y madre, que sigue silenciosa los pasos de su Hijo. Ya se lo dijo Simeón a la Virgen en la puerta del templo: Una espada te atravesará el alma, ya sabía Simeón en su profecía, el sufrimiento que le esperaba a la Virgen. Tomemos el ejemplo de María y acompañémosla en su dolor; una Madre con ese amor y esa influencia ante Dios no abandona a sus hijos nunca. Que Dios bendiga a todos los penitentes de esta Semana Santa.
Levita
Campanario 2016

Levita se acuerda de los que emigraron

Levita se acuerda también de los que emigraron huyendo del hambre, y que a la vez dejaban familiares, vecinos, amigos… un entorno acogedor, para adentrarse en otro quizá algo hostil, pero no cabían decisiones intermedias; unos se fueron llorando y todos con el corazón partido, era muy fuerte decir adiós a la tierra que te vio nacer, dejando tus raíces con la incertidumbre de no saber si ibas a poder enraizar en otro lugar.
Era en ese momento cuando comenzaba el desafío, la lucha por la supervivencia, ya no se podía volver con el fracaso acuestas, las naves habían sido destruidas. Solamente se podía volver con señales de haber conseguido una mejor posición: mejor coche, mejor indumentaria… aunque para poco valía; la ostentación nunca ha estado bien vista. Cristo también volvió a su pueblo natal y no creyeron en Él. Fue entonces cuando dijo que nadie es profeta en su pueblo.
Errores del mundo que busca la verdad por caminos equivocados.
Hoy 60 años después de comenzar la inmigración, podemos decir, que salvo raras excepciones todo ha salido bien, la acogida no fue mala y en todos los casos nos han permitido contribuir al desarrollo de las zonas donde nos aposentamos. Hemos creado patria y los lazos con nuestros orígenes siguen vivos y fuertes,
Levita
Marzo 2016

De Facebook

Fecundación y parto: La maravilla más grande del mundo, desde que empieza a configurarse el ser humano hasta que acaba y vuelta a empezar. La Procreación.

La fantasía del ser humano no tiene límites; a uno se le ocurrió la brillante idea de que esto tuvo su origen en los fondos marinos, cuando por casualidad se unieron una porción de grasa con vitaminas, minerales encimas, proteínas, sales y otros componentes derivados de algas en edad fértil, lo que dio lugar a la ameba unicelular y con el paso de millones de años se transformó en lo que hoy son los vascos, seres pluricelulares; según ellos tienen un origen muy especial, puede que estratosférico, que es más que de los fondos marinos. Esta idea, choca con otros orígenes selváticos y con la del mono. Estamos esperando, porque como el hombre continúa su proceso evolutivo, dentro de poco le saldrán alas en las paletillas y ruedas en los pies para el aterrizaje y el despegue. Esto siempre y cuando que a estos señores ilustres e imaginativos no les parezca que el proceso evolutivo ha concluido. De lo contrario no sabemos en que terminará siendo nuestro bello cuerpo de hombre y mujer. Quizá una mejora podía ser que los niños nacieran por el sobaco. Tal vez a la ciencia no le guste que tenga que ser como es hoy, en este momento evolutivo. Tanto el coito, la defecación, el parto y el hablar por la boca, porque nos contagiamos mediante las gotas de saliva que se nos escapan, todo se está ajustando y hoy con la ayuda de la ciencia quien sabe que terminaremos siendo. Hace millones de años fuimos ameba o algo parecido, después mono o pez volador, hoy ser humano: macho y hembra. Y quien sabe lo que llegaremos a ser dentro de otros tantos millones de años. La evolución es muy caprichosa y con los años ocurre de todo. Con esto me he cargado de un plumazo toda la historia religiosa, el misterio de la muerte, los fantasmas y todos los que viven casi del cuento, hablando de más allá y del más acá. Termino: Una cosa es evidente. Así como llega la vida según la vemos arriba, también llegará la muerte y entonces veremos si es cierto o incierto lo que prometió Jesús y siguen prometiendo los cristianos; cada un que obre según le dicte su conciencia. Abrazos siempre, porque aunque soy un poco cachondo os quiero.

DC Levita

Corriente de cambio-nueva conciencia que no llega

La palabra “cambio” desde siempre ha suscitado mucho interés para la sociedad, y ésta de igual manera ha puesto su confianza en la misma esperando verse beneficiada o reconfortada con ello.

Desde hace unos 25 años, empezó a generarse una nueva corriente de cambio, anunciada por personas que decían ser sensibles y conocedoras de una fuerza espiritual o de conciencia que estaba emergiendo en el mundo entero y, que alcanzaría a todos los estamentos sociales. Se hablaba del retorno al campo, y de la necesidad urgente de unirse todos, en un esfuerzo común, para erradicar el hambre, la incomprensión y la insolidaridad del mundo, también la indiferencia y la falta de fe. Han pasado 25 años y todo sigue igual. Sigue el hambre, siguen las guerras, sigue el egoísmo, la ambición, y algunos ya no son millonarios en pesetas, lo son en euros.

Y volviendo al eje  de mi comentario, tenemos que decir, que ese cambio ilusionante que transformaría a la sociedad, seguimos esperándolo, quizá ahora con más urgencia que nunca, cuando vemos como las expectativas de concordia entre culturas milenarias se desmoronan, y la cultura del bienestar sigue en su poltrona viviendo de espaldas al mundo necesitado. Debe ser muy embriagador el deseo de tener y el tener en si,  que anula todo sentimiento de solidaridad, sentimiento que debe existir sobre  todo en aquellos, que nadando en la abundancia, permanentemente están exigiendo para sus empresas mejoras en sus niveles de crecimiento o progreso. Poco les importa el que medio mundo viva hipotecado toda su vida, saben que así no les quedará tiempo para reclamar derechos. Si al motor de la economía (consumidor) le tratan así, como van a pensar en aquellos que no comen o mueren de sida, si están a miles y miles de kilómetros de distancia?.

A las madres

A ti, madre, a ti que quieres lo mejor para tus hijos.

A ti, que te desvelas noche tras noche, deseando que tu hijo (1) duerma.

A ti, que darías parte de tu vida por saber interpretar los continuos sollozos de tu hijo; cuando la incertidumbre te acongoja, por no saber el mal que le aqueja. Te preguntas una y mil veces, ¿qué le podrá ocurrir a mi hijo del alma para que no cese de llorar en toda la noche?

A ti, que vives en permanente angustia porque tu hijo devuelve todo lo que come.

A ti, cuando ves que pasan los meses, el primero y segundo año, y tu hijo no rompe a decir ¡mamá!.

A ti, cuando pasa un año y no ves mantenerse erguido a tu hijo, con el ardiente deseo de verlo dar sus primeros pasos solo. Cuantos intentos para animarle a que descubra el placer de andar y poder desplazarse a los diferentes lugares de la casa.

Por fin un día anda, comprende, habla algo, y llega el día de llevarlo a la guardería. Tu corazón se rompe ese primer día, cuando te vienes y él se queda mirándote, llorando e implorando con los brazos abiertos, en brazos de la señorita, con el deseo de abrazarte solo a ti y que tú le abraces a él, no comprende como le dejes tan triste, llorando, y en brazos de gente extraña.

Los meses pasan, los años también y un día te dice que quiere hacer la primera comunión, entonces te das cuenta de que no lo has bautizado, o que sí lo has bautizado. Y la pregunta viene ahora. Si esos desvelos, ese amor inmenso hacia él, esa protección permanente y defensa a ultranza, cuando alguien lo toca, aunque sea sin querer; por el contrario, ese henchirse el corazón de gozo, viendo que habla, crece, corre, comprende todo y te llama ¡mamá! cuando te abraza. ¿Has pensado alguna vez que ese noble sentimiento de madre, que nació contigo, te lo ha regalado Dios? ¿Le has trasmitido a tu hijo ese sentimiento que te supera, que no lo has creado tú, ni lo controlas tú, y que es algo que te viene dado de arriba? A veces, se piensa, que es la naturaleza quien lo da, y digo yo: naturaleza eres tú, y poco has hecho en la formación de tus sentidos, tus órganos internos, tus extremidades, y en cierto modo, por tus múltiples sentimientos ante múltiples situaciones. ¿Creas tú los sentimientos? ¿los controlas? Y la capacidad extraordinaria, casi milagrosa, de dar a luz una nueva vida, ¿es fruto de tu poder y deseo crearla fuera de ti?; vida que se parece a ti, a tu marido, a tu padre, a tu abuelo… ¿No te parece una bendición de Dios, el que tú puedas gozar y sufrir tanto a la vez por tu hijo? ¿No crees que merece un eterno agradecimiento al autor de la vida y al que tantas cosas debemos? Yo creo que hechos así merecen una reflexión profunda y una respuesta determinante.

–Agradeceré toda mi vida al Señor los hijos que me ha dado y trasmitiré mis sentimientos de gratitud hacia Dios a mis hijos, para que en ellos se despierte el interés por conocer a ese Dios bondadoso, que no se cansa de enseñarnos cosas para que la familia se mantenga unida, sea una piña, y para que los hijos nunca se olviden de los padres, de las noches en vela y el corazón en un puño hasta que volvían a altas horas de la noche, de madrugada, o casi de mañana; desvelos que no desaparecen hasta que esos hijos no crean su propia familia; es entonces cuando se relajan los padres un poco. No se trata de que tu hijo tenga un amigo más en Dios, se trata de reconocer al dador de la vida. En él está la decisión de que vivamos en plenitud o maldigamos nuestro abandono y rechazo. ¿Cómo se podrá olvidar esa parte tan importante en la educación de tus hijos, cómo no les enseñas el amor que Dios les tiene y lo que nos tiene preparado a todos? La Iglesia es la fuente por donde corren a raudales las enseñanzas de Dios y su santa voluntad.

Dios dice: honra a tu padre y a tu madre, y cuando no tengan fuerzas para moverse, que no le falte tu aliento y que sean las tuyas las que les lleven de un sitio a otro según su deseo o necesidad.

El niño irrumpe en un mundo de gigantes, donde hay mucha realidad y mucha fantasía; mucha mentira y mucha verdad, aunque una verdad absoluta envuelve al resto de verdades y tristemente, es la única verdad que se omite, la única verdad que avergüenza o ridiculiza contarla.

Abuelas, todavía estáis a tiempo de acercar a vuestros nietos a la Iglesia, a la Eucaristía. Cristo les está esperando para bendecidlos y así poder seguir pensando que todo lo que hizo era bueno. No es la perfección o imperfección del hombre la que se revela contra su creador, sino la ambición y la envidia entre nosotros.

El niño fruto del milagro, aceptará con naturalidad la existencia de un Dios creador, que todo lo puede. No esperes a que sea mayor y que sea él el que os diga que venimos de las monas; que a lo que se siente agradecido es a la selva de África y a sus hermanos los monos, que siguen como el primer día de su creación saltando de rama en rama. Eso no deja de ser una humillación a la belleza e inteligencia de su madre, abuela, bisabuela… sus verdaderos antepasados. Esta anterior hipótesis de ser así, los que creen en ella, habían de hacerles a nuestros queridos amigos los monos, en Madrid y en las grandes ciudades de Europa, unos apartamentos entre árboles, para que vengan de vacaciones en verano y en Navidad, a la tierra de sus descendientes, haber si se les pega algo de nuestros avances y son ellos los que nos llevan a Marte, y crean una línea supersónica regular para poder ir y volver en el día y a las diez de la noche en casa.

 Bajemos de las ramas y pisemos tierra firme, muchas culturas y civilizaciones han aparecido y desaparecido en la tierra para nunca más volver, la era cristiana, o si queremos judeo-cristiana, lleva miles de años y se conserva como una rosa, y cuando vengan de Las Américas a evangelizarnos de nuevo, se pondrá mejor todavía. Dios, su Hijo Jesús, y su Espíritu Santo, no permitirá que su Iglesia haga aguas y de la misma forma que en el origen separó la tierra de las aguas, separará el trigo de la cizaña, la verdad de la mentira y el bien del mal, y como en otras ocasiones, cada uno estará en el bando que haya escogido. ¡Sálvese quien pueda! Y nunca mejor dicho.

(1) Aunque digo hijo la oración se refiere tanto a hijos como a hijas.

DC

21-10-13

EDITORIAL NACIONAL de Muscle & Fitness

Este artículo apareció un día en la revista Muscle & Fitness, revista de tirada nacional, en el campo de la musculación, y dice así:

Por primera vez la editorial de Muscle & Fitness corresponde a un lector, D. Diego Caballero, nos escribe desde Fuenlabrada (Madrid) para hacernos unas reflexiones sobre el culturismo y sobre nuestra revista. Las hemos juzgado tan afinadas y tan interesantes, que hemos creído conveniente compartirlas con el resto de los lectores.

En semanas anteriores, he observado la inclusión de un cuestionario en la revista Muscle & Fitness, quizá a fin de satisfacer (según los resultados), la demanda de los lectores. Pero como a mí, toda ella me parece magnifica, no he rellenado ni uno solo. No obstante, hoy, según reflexionaba sobre el culturismo a los cincuenta (mi edad), veo, que nos tienen casi olvidados a los mayores, o lo que es igual, no nos incluyen en la revista, quizá porque sería una información sin atractivo o sin gancho.

Es posible, que la realidad tristemente sea así. Que en la práctica los gimnasios están frecuentados por jóvenes y adultos (ambos sexos), de edades entre los 16 y 40 años, pero eso no significa que sean estos, los que mas necesiten del entrenamiento, dado que la mayor parte de ellos, lo hacen para presumir de músculo o de físico (esto lo digo como halago hacia ellos porque se lo que cuesta tener músculo). A partir de los 40, la asistencia a gimnasios sería principalmente por salud (como prevención a la enfermedad), aunque de forma indirecta también guste presumir de músculo. Quiero decir con esto, que a mi modo de ver, los jóvenes asisten al gimnasio por pura inercia o simpatía. A los mayores de 40 años habría que llevarlos, al principio, poco menos que a lazo. Claro, que después de saborear las mieles del ejercicio, si es moderado, constante, entusiasta, dirigido y lleno de convicción, la afluencia de mayores superaría con mucho  a la existente. Yo llevo dos años entrenando, y mi lema es el siguiente: 1/2 hora de sacrificio al día me da a cambio 23/5 horas. ¿Quién no prefiere vivir, 96 años de vida plena, aunque para ello, haya tenido que pasar en un gimnasio entrenando dos años? Y con una particularidad, cuando se le coge el gustillo al entrenamiento, deja de ser sacrificio para convertirse en placer, sobre todo, si te ves crecer día a día los músculos del cuerpo. Si te sientes mejor por dentro cada día que pasa, y poco a poco vas modelando tu cuerpo como una escultura de Miguel Ángel, el entusiasmo y la sensación que se experimenta es indescriptible para poder hacérselo entender al que no lo ha vivido.

A la mayoría de los jóvenes, el ejercicio, el deporte (prácticamente), es su vida, a esas edades solo se piensa en correr y saltar, pero cuando uno se casa, muchas actividades empiezan a relegarse, entre ellas el deporte, y según llegan los hijos y las letras, el orden de prioridades se invierte totalmente, colocando al deporte en último lugar en el mejor de los casos, por norma general se deja. Con el matrimonio y los años, cualquier tipo de ejercicio va sucumbiendo en muchos litigios, cuando los placeres de la vida les presentan cara. Y esto es tan evidente, que todo el mundo lo sabe aunque se quiera ocultar. A poco de casados, estas son las inminentes disyuntivas que se nos presentan: ¿Sillón bol con TV frente o gimnasio? sillón. ¿Tabaco y asfixia o entrenamiento? tabaco. ¿Alterne con los amigotes o ejercicio físico? alterne. ¿Comilona si llega el caso o dieta? comilona. Y así sucesivamente. A mí, me parecía fenomenal esta vida, siempre que no tuviera contraindicaciones. Seamos sensatos y miremos hacia atrás, veremos que la buena vida, tiene un costo muy alto y casi siempre se lo cobra: bien con barriga, bien con dificultad para realizar ciertas funciones satisfactoriamente por exceso de peso: problemas en la respiración y reacciones más graves que todos conocemos, ¿por qué tenemos que esperar tanto para cambiar de hábitos? ¿Y si el problema ya es irreversible? ¿Cómo no nos tomamos más en serio nuestra salud y evitamos en la medida de nuestras posibilidades dar sustos a nuestras familias? Señor Santonja, quiero aprovechar esta ocasión, para pedirle que dedique una página de M & F a opiniones de mayores de 40 años con experiencia en culturismo. Si el culturismo es una disciplina deportiva, la que constantemente está ofreciéndoos agradables sorpresas y significativas avances por lo que se presta a la investigación y experimentación. ¿Por qué no experimentar si sería positivo para el lector ofrecer una página a los mayores inquietos y con grandes esperanzas de transformar este mundo?

Todos los meses leo con avidez la revista M & F esperando encontrar palabras de ánimo para los mayores. Creo que tiene esa carencia, lo que hace más difícil la presencia de mayores en gimnasios.

Diego Caballero

Nota del editor: Muchas gracias por tu apoyo y por tu carta. Creemos que tienes razón en tus planteamientos y ya estamos preparando una sección destinada a los mayores de 40 años. Esperemos que sea de tu agrado.

¿CUAL ES TU RELACIÓN CON DIOS?

¿Cómo vives? ¿Eres feliz? ¿Te casaste con la mujer u hombre de tus sueños? ¿Te dan los estudios o el trabajo la satisfacción que deseas? El matrimonio y los hijos, ¿llenan plenamente tu vida? ¿Qué tal la relación con tus padres? ¿Son ejemplo de vida para ti? Podemos seguir largamente con este tipo de interrogantes, pero con solo estas preguntas podremos saber si la vida nos da la felicidad que todos anhelamos. Si los frutos son proporcionados al esfuerzo realizado. O si resulta que por estar desencantados no hacemos el esfuerzo necesario. En cualquiera de los casos, si nos servimos sólo de nuestras limitadas fuerzas y frágiles cuerpos, será difícil permanecer conformes con los resultados obtenidos; la ambición inherente al ser humano no te dejará nunca satisfecho. Siempre querrás más, incluso pensarás que el mundo es injusto contigo.

El mundo está lleno de personas imprudentes, y otras que se ven arrastradas por éstas. No lo digo como crítica, sólo constato un hecho, y no es que un individuo sea imprudente en todo lo que hace, pero sí en algún aspecto de su vida. En general no nos miramos por la salud ni por la integridad física. Nótese los fumadores, bebedores, velocidades inadecuadas con el coche, falta de ejercicio físico… Y no hablemos de lo relativo al aspecto sentimental, emocional, anímico… No cuidamos nuestra relación con los demás (violencia verbal entre conductores); en muchos casos ni con la familia nos llevamos bien. Hay mucho individualismo y mucho egoísmo; no nos fiamos de casi nadie. Todos estos comportamientos traen mucho dolor a la familia. La sociedad está consternada por un cúmulo de desgracias originadas por los mismos comportamientos. Y lo que pone el broche es la crisis económica y de valores que estamos atravesando. Ahora si que hemos perdido el norte al no tener una conciencia clara de adonde nos lleva esta situación.

Deberíamos saber que las acciones del presente tendrán mucho que ver con nuestro futuro. Cuando se vive un presente plenamente desconcertado el resultado del futuro será desastroso. No contemplamos la educación en valores; el respeto a los mayores, ni a los mismos padres; no asumimos la corresponsabilidad a lo que hicieron con nosotros cuando éramos niños y jóvenes. El agradecimiento brilla por su ausencia. Debemos cuidar los consumos en exceso: agua, energía, coche, madera… Vivimos en un mundo limitado y sensible a los cambios bruscos. Los recursos se están agotando y, cuando se acaben volver a empezar de cero. Para todo ello se necesita una buena educación, sólo así podremos prevenir ciertos desequilibrios y luchar contra las desigualdades sociales.

Y todo esto sucede porque vivimos en una sociedad que quiere aprender a vivir sin Dios: quitan los crucifijos de las escuelas, el Portal de Belén lo sustituyen por Papá Noel y el Árbol lleno de regalos. El progreso trae ambición y desenfreno y esto ciega para ver las incursiones de Dios en el mundo. Hemos pasado de creer en ídolos, en dioses falsos, a creer en un Dios único, inteligente, poderoso, bondadoso, misericordioso, piadoso, amoroso… y a creer nuevamente en dioses de barro, en dioses falsos como son el dinero, el poder, la comodidad, la ostentación, el consumo… y se nos escapa una cosa, que las cosas no pueden llenar los anhelos del corazón. Las cosas no ríen, no lloran, no sienten, no se emocionan… sólo los seres humanos hechos a imagen y semejanza de Dios, y el mismo Dios, pueden llenar los deseos de nuestro corazón ¿Y cómo? Partiendo de ese amor infinito que Dios nos tiene, que Dios nos infunde, para que nosotros hagamos lo mismo con todo lo que nos rodea, en especial con nuestros semejantes. Cuando empecemos a ejecutar ese amor en todas nuestras relaciones, con nuestra familia, vecinos, amigos, compañeros… será entonces cuando recibamos (acción reacción) el amor de ellos, sentimiento impagable, con un valor superior a todas las cosas juntas, haciéndonos ver lo equivocados que estamos en esta espiral del tener. Haciéndonos ver que sólo en Dios, que es un Padre justo y amoroso, recibiremos la mejor orientación para conseguir la felicidad en este mundo. Pero no acaba aquí la cosa: Dios nos ha creado con una doble condición: física y espiritual (imagen y semejanza con Cristo). Dios quiere que sus hijos, sus pequeños seres inteligentes de su infinita creación, participemos con él de su generosidad y de su amor inconmensurable hacia nosotros. Este es el doble premio que Dios nos tiene preparado: La vida eterna, y nuestra estrecha relación con él. Sólo aquellos que se autodestruyen, que se alejen voluntariamente de él, solo aquellos que rechacen el bien, el amor, el perdón… sólo éstos podrán vivir ausentes del gozo que no se acaba.

No vivamos por más tiempo indiferentes al amor, reconozcamos a Dios como fuente inagotable de ese amor tan necesario para dar sentido a nuestra vida. El amor es el que vive con pesar el extravío del otro. El amor es el abrazo al que vuelve, el encuentro con el que se había perdido y la aceptación sin condiciones; el amor es el que perdona los errores de la debilidad (el hombre está inmerso en un proceso de crecimiento hacia la perfección), el amor es el que confía en que la entrega no puede ser estéril.

Si es así como reaccionaría cualquier padre, cuanto mejor nuestro Padre Dios.

Estas palabras han producido lágrimas de emoción, pero Dios, en estos casos de conversión, de arrepentimiento, de redescubrimiento, quiere alegría, quiere fiesta, quiere enjugar esas lágrimas y quiere risas no llantos. Como buen Padre celebra con nosotros la vuelta del hijo perdido; como el buen pastor celebra el rescate de la oveja extraviada; y como Padre amoroso perdona a su hijo pecador. En el cielo, celebran más la conversión de un pecador arrepentido que la existencia de cien justos.

En suma, así como las buenas obras deberían ser la bandera del cristiano, la alegría y la fiesta tendría que estar siempre presente en su vida.

No les dejamos conocer el mundo

Mamá, te felicito en el día de las madres desde el cielo.

Yo fui concebido en tu seno y gocé mucho los primeros días de vida. Sentía un deseo enorme de crecer y pensé que tú compartías conmigo ese gozo. Más adelante me di cuenta que mi alegría no era compartida y empecé a sufrir. Me pasó, en cierto modo, lo que le pasó a Cristo, lo que no sé es si mis lágrimas eran de sangre como las de él. Era mucha la angustia que sentía cuando supe que la decisión estaba tomada y no podía huir. No sabía el día pero sabía que iba a morir. Me estremecía al pensar que si no podía contar con mi madre y mi padre para alimentarme y ayudarme en mi desarrollo inicial, ¡con quien iba a contar!

Afortunadamente he conocido al Niño Jesús, niño que también estuvo a punto de ser asesinado a los pocos días de nacer, pero al menos esta vez se libró de la muerte. Luego me dijo que como el mundo no le quería, finalmente le asesinaron. El mundo creía que podía matar al Rey de la Vida, ¡mundo ignorante!  y se equivocó como tú también te has equivocado, mamá. Creías que podías matarme y aquí estoy, perdonándote y pidiendo tu perdón a Dios. Pero en algo sí me has hecho daño, has suprimido por una decisión injusta años de gozo contigo, años de felicidad mutua, años que me hubieran permitido disfrutar de la creación de Dios en la tierra; las maravillas que hizo Dios en el origen del mundo, y las maravillas que ha hecho el hombre, que en definitiva sigue siendo creación de Dios.

Y ahora me dirijo al mundo, ese mundo que como tú ha propiciado mi destrucción. Ese mundo inhumano que para ocultar sus vergüenzas decía que yo no era un ser humano. ¿Qué se puede esperar de la fecundación de un huevo o cigoto femenino por un esperma masculino? ¿Qué se puede esperar? ¿Un dinosaurio? Pues no. Puesto que de haber sido yo un dinosaurio, no solo no se hubiera permitido mi aniquilamiento, sino que hubiera estado todo el país expectante, esperando mi nacimiento. Paradojas de la vida. Por matar un lagarto ponen multa de 12.000 mil euros y para matarme a mí, el mismo mundo, pagó 12.000 euros a una clínica abortista.

Bueno mamá, espero que cuando veas al Niño Jesús te acuerdes de mí y hayas aprendido la lección: que la vida viene de Dios y sólo Dios la puede quitar.

Cuando le pediste perdón Dios te perdonó y Dios espera que le des más hijos para que ayuden a transformar el mundo.

Un beso mamá, te espero.

DC

Reflexiones en un Sábado Santo

Somos como plantas que nos vamos deteriorando en silencio. Nuestra llama interior cada día es más exigua y necesitamos nuevamente de otra vida regalada para volver a  ser lo que éramos, ya con otra templanza que no tuvimos; volvemos a ser niños y necesitamos que otra vez guíes nuestros pasos, Señor.

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Ay de nosotros ignorantes, que pretendimos matar tu cuerpo y derramar tu sangre, y no serían pocas veces las que haríamos lo mismo. En lo relativo al poder, el hombre históricamente siempre ha reaccionado con extrema crueldad cuando alguien ha intentado removerle del sillón. Todos nos apegamos al sillón y no dejamos el poder por las buenas. A lo largo de la historia vemos innumerables casos en los que corrió mucha sangre antes que aceptar cambios impuestos desde fuera. En cierto modo algo parecido fue lo que originó la muerte de Jesús. Temores infundados de que Jesús pretendiera usurpar el poder.

Dice el Señor: Si a mí que soy el Maestro me hacen esto, que no os harán a vosotros; el discípulo no es más que el Maestro. Si queman el tallo verde, ¿como no van a quemar el seco?

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El mundo se mueve, hoy Sábado Santo, como si nada hubiera pasado. Estamos todo el año haciendo ruido y no somos capaces de estar un solo día en silencio y recogimiento, guardando la memoria de aquel que nos amó hasta la extenuación.

La Pasión ha tenido que suceder no solo para que veamos a Cristo que se da hasta el extremo, sino para que veamos al hombre en su gran iniquidad. El hombre no siente piedad por el débil, solo acobarda ante la fuerza del contrario. Es muy difícil doblegar la perversión del hombre con las leyes humanas, el misterio del amor poniendo la otra mejilla, solo Dios conoce los resultados. Sin embargo Dios insiste que la solución está en ello.

Me gusta como la gente ha llegado al convencimiento de que Jesús existió realmente, hemos avanzado un paso en la recuperación de la historia; una de la mil claves para saber que Jesús es hijo de Dios, es su bondad; sólo el que tiene todo puede dar todo. De nosotros el que más da es el que más espera. El espíritu siempre ansía algo. El Espíritu de Dios asía tener a la humanidad de su lado. Su mayor tesoro, el hombre, que un día le dijera: ABBA, ABBA, Papi, Papi.

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Confundimos a menudo las necesidades del cuerpo con las necesidades del espíritu. El ofrecimiento del cuerpo y el del espíritu. Por supuesto que están íntimamente ligadas, pero no es lo mismo. Lo material alimenta o daña al cuerpo y la palabra alimenta o daña al espíritu. Una palabra de aliento alimenta al espíritu y un trozo de pan alimenta al cuerpo. “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca del Señor”, dice Cristo en su sabiduría infinita. Cristo una vez más se revela como Dios, porque sabe que el espíritu del hombre quiere vivir y necesita de la Palabra de Dios.

Cuando Cristo nos habla de vida siempre se refiere a esta y a la otra. Cuando se piensa en eternidad esta vida apenas cuenta. Si cuenta algo es porque se trata de una preparación para la otra. Si somos de fiar en esta nos cogerán para la otra.

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Los elementos hoy están tranquilos, el Señor descansa y no conviene hacer ruido que pueda alterar su sueño.

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Me veo envejecer en la planta que tengo en casa, un día se le seca una hoja y otro le salen manchas a otras, se agrieta una hoja y al tiempo que se deforma otra, por no decir que todos son efectos del deterioro del tiempo; a las personas nos sucede lo mismo, hablemos de los cincuenta o sesenta para arriba, al que no le duelen los pies le duelen las rodillas, los hombros, las muelas, o la cabeza; el que no tiene gota, tiene reuma, hipertensión, colesterol o problemas de corazón; o no tengo pelo o se me pone blanco el que tengo y cuando no sale un bulto para afuera sale para adentro: Dios no lo quiera. La barriga en unos, las arrugas en otros y la caída de muelas en casi todos. Son otros claros síntomas externos del paso de los años. Y para que no falte de nada indicaré también algo muy normalito, como son los dolores de espalda, mareos o vértigos, dolor de oídos, garganta y problemas digestivos. A grandes rasgos estos son los amigos de la vejez, y digo amigos porque si no se pueden curar estos achaques es mejor hacerse amigo de ellos. ¿Significa esto que estás acabado? No. Mira la planta. ¿Está acabada? No. Cada cuatro o cinco días la riegas y ahí está marcando el tiempo, pero encolumne, sin doblarse de momento; cada pocos días le vemos hojas nuevas creciendo hacia luz y en nosotros cada pocos días se produce una renovación de células lo que nos mantiene estoicamente dispuestos. Mírate en la planta y tómala como ejemplo, mientras hay vida hay esperanza. Y como dije antes: estamos preparándonos para la vida, no podemos ni debemos detenernos; no importa el ritmo o la velocidad, pero sí la dirección, siempre hacia delante. Le pregunté un día aun joven que lo veía dar la vuelta a dos o tres manzanas de casas con sus dos muletas, pero casi impedido de las piernas en un noventa por ciento; tardaba en recorrer un metro más de un minuto, le dije: querido amigo: ¿No tienes miedo de ir solo a dar este paseo tan largísimo para ti? ¿Y si un día te caes? Me respondió serenamente: Si me caigo, no faltará alguien que me levante. Me dejó asombrado, es lo que yo recomiendo a todo el mundo: andar hasta que no puedas más al final de los años y sea Dios el que te levante. Porque eso sí lo tengo claro, si no te levanta nadie, Dios sí te levanta.

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No pensar nunca que todo está al final del camino, no es cierto, lo que tú no tengas interiormente no lo encontrarás; sed como el pez que nada río arriba, él tiene agua y aunque llegue al nacimiento del río no encontrará otra cosa que agua, además del manantial o nacimiento. Parece que uno no tiene felicidad o gozo porque vamos nadando contracorriente, el esfuerzo nos hace pasarlo mal, pero si nadamos a favor no somos nosotros los que dirigimos nuestro destino, nos dirigen otros y muchas veces por senderos que no queremos pasar.

En resumen, este viaje es difícil hacerlo con éxito, unas veces porque es corto el tiempo, otras veces porque es largo. Siempre es mejor que sea largo, pienso yo, habrá más tiempo para reflexionar y coger cosas buenas para el viaje. También puede ser malo porque habrá más tiempo  y más tentaciones, que si nos dejamos seducir por ellas, sería de esto de lo que llenaríamos el petate. Cuidado con lo que echemos en el petate, esto será lo que nos encontremos al final del camino.

Nuestros deseos, gustos y ambiciones serán nuestros amigos de viaje y de eso iremos llenando nuestra mochila, y ello nos irán conduciendo a sus respectivos manantiales. No nos quejemos despues al final del trayecto cuando veamos el material que llevamos en la mochila, es posible que sea para toda la vida. Meditemos al respecto antes, porque hay cosas que temporalmente valdrían, pero eternamente serían un suplicio. Este periodo de preparación nos vale para decidir que queremos guardar en la mochila.

Algunos dirán: Señor, para este largo viaje de la vida me gustaría tener salud, amigos en el camino, paz y buena acogida en los lugares de descanso, donde tenga que hacer un alto para reponer fuerzas y para ir conociendo tu obra. Señor, desearía también que donde llegare me hablaran de ti, que te conocieran y que se sintieran orgullosos y entusiasmados por su existencia y su destino. Que no falte justicia en ningún lugar del mundo y que no le falte a nadie cuando la necesite. Porque todos somos hermanos e hijos de un mismo Padre y todos tenemos los mismos derechos. La tierra la creó Dios para que viviéramos todos sin distinción de razas, ni culturas, ni color…

La justicia trae equilibrio y confianza. Y no te pido libertad, Señor, porque eso lo doy por hecho. No me gustaría ser extranjero en ningún lugar que visite; no quiero fronteras, deseo un mundo donde haya libertad para nacer y libertad para vivir cada uno donde le plazca; si hay que someterse a unas condiciones que sean condiciones justas; libertad de culto también en todo el mundo, no me gusta que pongan trabas a mis creencias, como yo no se las pongo a nadie.

Todo esto se lo pido al señor porque creo que compartirá conmigo los mismos deseos y porque él tiene mucho poder e influencia en el mundo, aunque me temo que por no quebrantar esa libertad de elección que nos dio, las cosas no cambiarán prontamente y tengamos que ser nosotros los inductores del cambio que el mundo necesita, sobre todo como lo más urgente en lo concerniente a la paz y al hambre.

Y para finalizar con mis reflexiones decir, que tengo puestas mis esperanzas en el nuevo Papa; si confiamos en él, puede ser la chispa que nos impulse a muchos a reclamar aire fresco para la Iglesia: estrechemos los lazos de amistad y la confianza entre todos sus miembros, e invitemos a su vuelta a los hermanos que un día nos dejaron.

Todos somos llamados: llenemos de contenido el tiempo en las parroquias, necesitamos salir de la ignorancia y formarnos en el conocimiento de nuestro Dios, absolutamente necesario en un católico. Además, la formación en otros temas que nos ayuden para saber dar una mejor educación a nuestros hijos. Se avecinan tiempos difíciles y tenemos que estar preparados para controlar el rumbo de la nave del país; no debemos admitir que, nadie abusando de nuestra buena fe, sigan trayendo hambre e incultura. Si no nos formamos nosotros jamás podremos cambiar nuestro destino ni el de nuestros hijos. La miseria no cabe en este siglo, y la ignorancia menos. Entre los miembros que conformamos la Iglesia hay mucha gente letrada, que estaría encantada de compartir con todos los demás sus conocimientos de manera altruista. Pongamos en marcha el cambio, Cristo, que vive, nos apoyará en el viaje y nos recibirá con los brazos abiertos cuando lleguemos al final de la meta. Recordemos que no todos tenemos la meta igual de lejos, aunque lo importante es llegar y no equivocarse de camino.